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Consuelo Barea: "Penalización de los puteros en Europa y escuelas para puteros americanas".

Consuelo Barea és metgessa psicoterapèuta i experta en violència de gènere.
dijous 21 de juliol de 2011

Consuelo Barea: "Penalización de los puteros en Europa y escuelas para puteros americanas".

La prostitución es una consecuencia de la educación deficiente tanto a nivel individual como social, en valores democráticos, derechos humanos e igualdad de género. Pero para que hombres y mujeres lleguen a tener una sexualidad plena, igualitaria y sin vergüenza de manifestarse con espontaneidad, no basta ya con campañas de comunicación en los medios y currículos educativos específicos en las escuelas, también es necesaria una penalización de la compra comercial de sexo como prohibición de base sobre la que desarrollar una pedagogía igualitaria. Hay que iniciar la penalización del putero [1] dentro de un contexto político, educativo y preventivo, muy ambicioso.

El putero es la pieza clave del sistema, el protagonista de la prostitución, pero siempre permanece oculto. "El cliente es la persona que más contribuye a la trata de personas" [2] . La conclusión es simple: sin clientes, la prostitución no existiría. La experiencia demuestra en el caso de Suecia que la criminalización de la demanda ha contribuido a disminuir de manera significativa el tráfico con fines de explotación sexual y, en general, todo el crimen organizado relacionado con la prostitución.

La prostitución es un fenómeno de masas, de masas de hombres. Un informe reciente sobre la prostitución en Alemania estima que alrededor de un millón de hombres frecuentan habitualmente la prostitución.

ESTIMACIONES DEL PORCENTAJE DE HOMBRES QUE ALGUNA VEZ HAN RECURRIDO A LA PROSTITUCIÓN EN ALGUNOS PAÍSES EUROPEOS [3] :

Italia 16,7 a 45%; España 27 a 39%; Francia 12,6 a 16%; Suecia 7,9%; Reino Unido 7 a 8,8%. Y las mujeres prostituidas en ese fenómeno provienen mayoritariamente de la trata. Menos del 20% de las prostitutas que trabajan en las calles en Francia son francesas, menos del 37% en Alemania, y menos del 3% en España [4] . La trata de personas está directamente vinculada a la demanda de prostitución en los países ricos. Sin embargo, el cliente permanece en la sombra, más allá de todo cuestionamiento, debate público, o política judicial.

Se está dando actualmente una toma de conciencia creciente, europea e internacional, del papel de la demanda en la prostitución, que se refleja cada vez más en las políticas públicas. Con la entrada en vigor en 1999 de la ley sueca de penalización a los puteros, ha comenzado una consideración general sobre la responsabilidad de éstos en la prostitución y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. El cambio fundamental se manifiesta como tendencia de muchos países europeos hacia la criminalización de los puteros. Un primer grupo de estados está adoptando modelos similares al de Suecia al penalizar la compra de servicios sexuales, derogando todas las sanciones a las mujeres prostituidas.

DISPOSICIONES EN ALGUNOS PAÍSES EUROPEOS

- Penalizan a los puteros: Suecia 1999, Noruega 2009, Islandia 2009. Irlanda está reflexionando sobre penalizar como en Suecia.
- Penalizan a los puteros de víctimas de la explotación: Finlandia 2006, Reino Unido 2.009, Países Bajos están debatiendo sobre castigar a los puteros de mujeres prostituidas que no están registradas ante las autoridades
- Penalizan a los puteros de personas prostituidas vulnerables: Francia 2002 y 2003.

En Alemania en el 2005 la Democracia Cristiana (CDU) y la Social Democracia (SPD), anunciaron en coalición sus planes para penalizar la demanda de prostitución forzada, si el comprador podía razonablemente ser consciente de esa situación. En abril del 2009 la coalición planteó condenas de hasta 5 años de prisión. La ley no fue promulgada por la llegada al poder la coalición de centro-derecha CDU-FDP en noviembre del 2009, (llama la atención el cambio de opinión de CDU).

A finales del 2010 se adoptó una nueva directiva comunitaria relativa a la trata de seres humanos. El artículo 18 se centra en la prevención de la trata de personas. Recomienda que los Estados miembros "adopten las medidas apropiadas, incluidas la educación y la capacitación para prevenir y reducir la demanda que propicia cualquier forma de explotación relacionados con la trata de seres humanos”. También se establece que los estados miembros consideren adoptar las medidas necesarias para tipificar como delito el uso de los servicios que constituyen la explotación mencionada, a sabiendas de que la persona es víctima de ella [5]

Una democracia avanzada ha de ambicionar a largo plazo la desaparición de la prostitución. Ha de buscar políticas respetuosas con los derechos de todos los seres humanos, que le permitan acercarse a dicha meta. Para ello, a la luz de los principios fundamentales y de la experiencia sueca, es una condición previa necesaria la responsabilización y penalización de los puteros.

Debe darse primero un largo periodo de información, educación y sensibilización del público a la realidad de lo que es la prostitución. Se debe divulgar abiertamente lo que hay detrás del aparente glamour de la compra de sexo, del tráfico y la explotación sexual. Se debe desvelar la violencia que genera y perpetúa la prostitución, el daño irreparable que conlleva para las personas prostituidas, tanto a nivel físico como psíquico, el deterioro final para las familias y la sociedad…

Penalizar la compra de servicios sexuales no es lo mismo que penalizar la venta. Se debe tutelar y apoyar a quienes están en situación de vulnerabilidad, sea cual sea la causa, y castigar a los que se aprovechan de esta vulnerabilidad. En los países en que se ha regulado la prostitución, ésta ha ido en aumento. Sólo la penalización de los puteros puede reducir esta lacra.

No se trataría de encarcelar a los culpables sino de indicarles cuáles son las posibles consecuencias de su acto y cuál es la responsabilidad que les corresponde en la perpetuación de la prostitución y el desarrollo de la trata de seres humanos. En este sentido, la política penal debería consistir cuando el delito se comete por primera vez, en un simple recordatorio de la ley, multas y asistencia a programas específicos de disuasión, información y educación.

ESCUELAS AMERICANAS PARA PUTEROS

Hay que empezar a preveer programas y escuelas para puteros condenados por primera vez. Estos programas no existen en Europa [6] pero han sido notablemente desarrollados en Estados Unidos y Canadá, donde se llaman «John’s schools» [7] o escuelas de puteros.

La experiencia pionera en la materia se desarrolló por primera vez en San Francisco promovida por Norma Hotaling, antigua prostituta, y gran activista. La First Offender Prostitution Program (FOPP) fundada en 1995, actúa como un programa alternativo. El plan de estudios incluye seis áreas principales de contenido: consecuencias legales, educación para la salud, efecto de la prostitución en las mujeres prostituidas, dinámica de proxenetismo, efectos sobre la comunidad, y adicción al sexo. El Programa ahora replicado en 40 ciudades de EEUU, permite a los infractores primerizos, que se retiren sus cargos si pagan una multa de 1.000 dólares y que participen en un curso impartido por expertos, activistas, ex-prostitutas, y médicos. Las escuelas dependen de la justicia penal. Las tasas del programa son siempre pagadas por los delincuentes. Los currículos son similares. En el taller de unas ocho horas, se les recuerda la ley, se le educa sobre salud e igualdad de género, se le desvela la realidad de la trata de seres humanos y las condiciones del ejercicio de la prostitución. Se le informa con el objetivo de disuadirlo de la futura compra de sexo.

Norma Hotaling, superó el abuso sexual de su infancia y la adicción a las drogas, para convertirse en una líder innovadora y apasionada. Fue co-fundadora en 1992 del proyecto sin fines de lucro Standing Against Global Exploitation (SAGE), para servir como centro de recursos, promoción y asesoramiento a personas víctimas de explotación sexual. Abrió una casa de acogida para niñas prostituidas en San Francisco. Colaboró con policías, fiscales y jueces, contribuyendo a nuevas leyes; y sobre todo desmitificó la idealización romántica que de la prostitución dan muchas películas y medios.

Existen escuelas en Canadá de similar funcionamiento a las estadounidenses, y en Reino Unido con algunas variantes (Kerb Crawler Rehabilitation Programme, en Leeds, West Yorkshire).

Con unos 100.000 arrestos al año (FBI 1997), los programas de intervención para los johns representan un enfoque creativo para la reducción de la demanda de prostitución (Monto 1998).

REINCIDENCIA DESPUÉS DE PASAR POR UNA ESCUELA DE JOHN’S

En el estudio “La Reincidencia entre los Clientes de Prostitutas de la Calle: ¿Ayudan los programas de Intervención?” [8] de Martin A. Monto y García Steve, se evalúan los índices de reincidencia de los detenidos por tratar de contratar a prostitutas de la calle, comparando los hombres que asistieron al Sexual Exploitation Education Project (SEEP), de Portland, Oregon y los que no.

Este estudio revela que la tasa de reincidencia entre los hombres que participan en el programa de Portland fue baja. Sin embargo, la reincidencia entre los hombres que no participaron en el programa también fue baja. Las bajas tasas de reincidencia puede reflejar que es relativamente fácil evitar nuevas detenciones dado el conocimiento adecuado, y que los clientes regulares pueden haber establecido redes de prostitutas a las que conocen personalmente (Freund, Lee, y Leonard, 1991). El arresto les hace pensar en buscar en nuevas estrategias que reducen la probabilidad de ser detenidos de nuevo. Otra posible explicación para la baja reincidencia es que ser capturado por la policía, ir a juicio, o arriesgarse a que otras personas se enteren, pueden ser disuasorios suficientes para reincidir. El estudio hizo un periodo de seguimiento de dos años, es posible que el paso del tiempo devolviera a los johns a sus antiguas costumbres. Bajísimos índices de reincidencia, tanto para los que asisten al programa SEEP como para los que no asisten, indican que la reincidencia no es un indicador válido de la eficacia de tales programas.

Cuando se han hecho estudios garantizando el anonimato, mediante cuestionarios y entrevistas, los resultados parecen haber mostrado más fiabilidad del cuadro real de la conducta de los johns. La eficacia de las escuelas para puteros no se debe medir únicamente por la reincidencia de los delincuentes primerizos, sino por el posible cambio de punto de vista que gradualmente se inculca en ellos y en la sociedad, además de por el efecto reparador para las ex–prostitutas que participan en el programa.

LA EXPERIENCIA DE PORTLAND

Uno de los programas más ambiciosos fue el SEEP de Portland, Oregon, iniciado en 1995 como una organización comunitaria independiente, y desarrollado a partir de la experiencia de hombres y mujeres afiliados a una organización pro-feminista bajo la dirección del Consejo de Portland para Alternativas a la Prostitución (CPA), y la Línea de Crisis de las Mujeres de Portland. El SEEP impartía talleres de fin de semana de 17 horas para los hombres acusados de prostitución, como requisito obligado para que consiguieran su libertad condicional o como invitados a participar a cambio de una reducción de la multa. El programa SEEP dejó de funcionar en 1997, debido a la retirada del apoyo de la oficina del fiscal de distrito.

Martin A. Monto es profesor asociado en la Universidad de Portland, y fue promotor del Sexual Exploitation Education Project (SEEP). En su artículo “Holding men accountable for prostitution: The unique approach of the Sexual Exploitation Education Project” (1998), describe el proyecto de intervención educacional para los Johns de Portland, Oregon, y de San Francisco, California.

Los hombres que participan como educadores en el programa SEEP se describen como profeministas, expresando su compromiso con el feminismo, y reconociendo la cualidad distintiva de la experiencia de la conciencia feminista de las mujeres. Quieren [9]dirigir la atención de la sociedad al prostituidor, john, o putero, en vez de a la mujer prostituida, porque él es en realidad quién toma la decisión, quién tiene el poder de controlar y la capacidad de parar su decisión.

En virtud de un acuerdo de cooperación con el tribunal de distrito, los hombres que son condenados por solicitar la compra de prostitución están obligados a participar en un taller intensivo de fin de semana de 17 horas, realizado por el SEEP, en el que son educados sobre las realidades de la industria del sexo y su naturaleza explotadora.

Monto en lugar de ver el comportamiento del putero como una travesura inofensiva, o como un destino masculino inexorable “los hombres siempre serán hombres”, lo ve como un cómplice e instrumento de apoyo de un sistema opresivo. En lugar de mostrar simpatía y comprensión hacia él, por entenderlo como un necesitado, tal vez poco atractivo o tímido, que no tiene acceso a los contactos sexuales más legítimos, lo ve como un participante en un sexo no consensuado. En lugar de verle como un hombre inocente, seducido por una mujer experimentada, lo considera una persona que se aprovecha de un sistema de desigualdad en su propio beneficio.

Dada la calidad del trabajo de Monto, y su profundo significado igualitario he traducido gran parte de su artículo que merece la pena ser leído e imitado en sus lecciones.

“La idea de un taller para educar a Johns se basa en la creencia de que muchos de los hombres que solicitan la prostitución no son maliciosos, ni deliberados opresores sino que están mal informados, y pagan por realizar aquellos mitos y fantasías a los que la sociedad les dice que tienen derecho. Se les trata como a niños al decirles: "¡Oh, bueno, sólo eres malo y tú vas a segir siéndolo y nadie debería hacer nada al respecto!” A mi me parece que se les debe tratar con un mayor respeto diciéndoles ¡Eh, tienes que dejar de hacer estas cosas! Muchos de estos hombres no quieren hacerle daño a otras personas, y cuando se enteran de lo que ocurre realmente quieren cambiar.

Me identifico con los hombres que pasan por el programa. He utilizado la pornografía. Crecí con la pornografía. Mi identidad sexual fue construida casi en su totalidad a través de la pornografía y a través de mis compañeros hablando de la pornografía y la prostitución …. Crecí como un hombre en esta cultura. Entiendo las circunstancias de las que vienen los hombres, y si yo he podido cambiar ellos también pueden.

Muchos de los ejercicios del programa se han inspirado en la labor de otras organizaciones, tales como Oakland Man Project y la Crisis Line de Mujeres de Portland. Consideran la prostitución como un delito con víctimas dentro de un sistema de violencia contra la mujer. Intentan la deconstrucción de la identidad sexual masculina surgida de una socialización sexista que genera una mayor propensión a cometer actos de violencia contra la mujer. Se hace hincapié en la capacidad de elección y la responsabilidad que tienen los hombres para crear relaciones igualitarias sin coacción ni violencia.

Antiguas mujeres prostituidas de Portland hacen una exposición de sus experiencias el segundo día del taller de 3 días. Los johns están sentados de cara a la pared, y tienen instrucciones de permanecer en silencio durante toda la charla de las mujeres que están sentadas en una mesa. Los facilitadores del taller toman precauciones muy cuidadosas para que las mujeres que vienen a hablar tengan plena confidencialidad y seguridad. Ellas no tienen un guión de antemano, sino que simplemente hablan de sus propias experiencias en la prostitución, las razones por las que lo hicieron, la violencia que sufrieron, y cómo se sentían con los hombres que les pagaban para utilizar sus cuerpos. Tanto los facilitadores como los johns están de acuerdo en que esta parte suele ser la más significativa del fin de semana para abrirles los ojos. Cuando los hombres compran sexo están pagando para que las mujeres se callen y no nombren al abuso como tal. Dar la voz a las mujeres y hacer que ellos escuchen las historias verdaderas, su necesidad de dinero, su traumas, su miedo… y no las contestaciones sumisas y halagadoras que ellos quieren oír, produce un efecto catártico en muchos de los participantes. Las mujeres prostituidas tienen así la oportunidad de confrontar de manera segura a los johns. Son asistidas por terapeutas por si se despiertan en ellas recuerdos dolorosos. Se les paga por la visita, pero no se les informa de antemano de que se les pagará. La experiencia ha sido diseñado como un ejercicio de empoderamiento para las mujeres, y como un ejercicio de educación para los hombres.

Los coordinadores de la SEEP son modestos en sus expectativas del programa. Un obstáculo importante es que bastantes hombres niegan haber contribuido al daño de las mujeres prostituidas, e incluso haber pagado por sexo. Otro obstáculo entre los hombres que salen del taller comprometidos con el cambio, es la falta de apoyo en su vida cotidiana, dentro de una sociedad patriarcal y sexista.

Los coordinadores del curso esperan que por lo menos los johns dudarán la próxima vez que consideren la compra de una prostituta. A lo sumo, alguno de los hombres se compromete a poner fin a la violencia hacia las mujeres, resistiendo los aspectos de la masculinidad que contribuyen a ella, y tal vez buscando activamente el cambio social.

A los johns se les pide que rindan cuentas por su comportamiento y por su apoyo a un sistema que oprime a las mujeres. Qualliotine, una de las coordinadoras, argumenta que, dado que "los hombres son responsables del 95% de la violencia doméstica y sexual, son los hombres los que tienen que tomar la iniciativa para poner fin a su propia violencia."

Una serie de ejercicios del taller permiten a los hombres explorar la opresión que sufren las mujeres prostituidas y su propia ausencia de empatía hacia ellas. Haciendo aflorar las formas en que ellos mismos son oprimidos o abusados, desde su propio dolor, pueden conectar más con el de ellas, sin utilizarlo para excusar su comportamiento. Schacht y Ewing (1995) advierten que un énfasis excesivo en el daño que el patriarcado hace a los hombres puede llevar a estos a minimizar su propia opresión a las mujeres. Los coordinadores son conscientes de este problema, y dejan bien claro que ser herido no es excusa para contribuir a la opresión de los demás.

Los hombres profeministas involucrados en estos talleres aplican lo anterior a sus propios actos, reconociendo la necesidad de rendir cuentas a las mujeres, más concretamente a las supervivientes del maltrato y a sus defensores. Los hombres han sido invitados a participar en el movimiento feminista de la comunidad de Portland de muchas maneras, pero aun cuando la participación de éstos ha aumentado, todavía tienen que hacer un esfuerzo deliberado para seguir escuchando a las mujeres, como si la prostitución y la violencia doméstica fueran problemas de ellas. Stopping Violence Against Women (SVAW) es una organización a la que todos los facilitadores masculinos de SEEP pertenecen. Una vez fue en su mayoría de mujeres, pero ahora es mayoritariamente masculina. Los hombres del grupo consultan explícitamente a las mujeres de éste, buscando su aprobación antes de iniciar cualquier proyecto. Se trata de no volver a un enfoque estrecho masculino después de trabajar con johns semana tras semana.

Realmente nos vemos a nosotros mismos como responsables ante las mujeres prostituidas y las vemos a ellas como las auténticas expertas en la escuela de johns. En algunos programas de la intervención para agresores, los hombres han dejado de escuchar a las mujeres maltratadas y han comenzado a tratar sólo con hombres en los grupos. Pierden la perspectiva y dejan de rendir cuentas a las perjudicadas. Hemos intentado ser realmente duros en SEEP para asegurarnos de que no cometemos los mismos errores. Reconociendo los límites que pone el patriarcado a los propios hombres, esto no debe significar volver a centrarse en la experiencia masculina y olvidarse sistemáticamente de los daños causados a las mujeres.

Los hombres se benefician de la opresión de la mujer. Según Schacht y Ewing, 1995, "mientras que algunos hombres experimentan opresión por el patriarcado, todas las mujeres la padecen en alguna forma, y por otra parte la mayoría de los hombres, sino todos, obtienen algún beneficio de la opresión de las mujeres”.

CONDICIONES NECESARIAS PARA LA FORMACIÓN DE PROGRAMAS PROFEMINISTAS DE INTERVENCIÓN PARA JOHNS

- Una vía de escape real para las mujeres de la industria del sexo: proporcionar a las mujeres prostituidas una forma de salir de la violencia de la prostitución es una prioridad más alta que la educación de los Johns.
- Una ciudad que arreste a los johns: en la mayoría de las ciudades los esfuerzos para reducir la prostitución se centran en las prostitutas y descuidan a los proxenetas y los clientes (Davis, 1993). Sin embargo, la presión feminista ha promocionado un cambio de enfoque (Miller et al., 1993), comenzando a hacer redadas en las que los Johns son arrestados. Si no se detuvieran Johns no existirían talleres para ellos.
- Hombres profeministas: El feminismo de la comunidad de Portland ha estado creando conciencia y sensibilización entre los hombres durante décadas. Los hombres profeministas son absolutamente esenciales para el éxito de un programa como el SEEP. Facilitadores hombres pueden ser tomados más en serio por los hombres sexistas y pueden servir como modelos para una masculinidad no sexista. Pero ha de haber facilitadoras mujeres en igual proporción, dos hombres y dos mujeres pueden formar un equipo de facilitadores que sea un ejemplo vivo del tipo de relaciones igualitarias de que estamos hablando.
- Una organización de base con el apoyo de las organizaciones feministas locales, que facilite la comunicación entre las personas interesadas, proporcionando locales, medios, soporte profesional, etc. La organización fomentará la movilización de los miembros y el desarrollo de personas con potencial de liderazgo.
- La cooperación de las autoridades locales: con subvenciones, cartas de apoyo de la policía, el fiscal de distrito, el oficial de libertad condicional, políticos, etc. En Portland aunque cada uno de estos individuos tenía intereses diferentes y una agenda diferente, compartieron reuniones y llegaron a algunos acuerdos comunes. Ellos entendieron que detener a las mujeres prostituidas no va a acabar con el problema. Pueden ser arrestadas doscientas veces porque tienen un proxeneta que las está obligando a salir a la calle, ellas no son las que están eligiendo. La última barrera institucional para el establecimiento del programa fue convencer a los jueces para que enviaran a los hombres declarados culpables de solicitar la prostitución, al programa. Asistí a esa reunión y me sorprendió el nivel de cooperación recibido de los jueces. Su primera pregunta fue "¿Cómo nos referimos a la gente de su programa?"
- Un currículum educativo: SEEP utiliza ejercicios que se han desarrollado a través de múltiples esfuerzos feministas para desarrollar la conciencia. Muchos ejercicios son excelentes, probablemente son llevados a cabo por organizaciones de todo el país. [10]

Es posible que las condiciones necesarias para la creación de un programa como SEEP, sólo existan en Portland en la actualidad. Según Schacht y Ewing (1995), "Los hombres que aspiran a obtener una visión del mundo feminista no tienen más remedio que viajar por una vía diferente a las mujeres". El ejemplo de la SEEP sugiere que el camino debe empezar por escuchar a las mujeres, en particular a las víctimas y a sus defensores. Además, sugiere que todos los hombres tienen la responsabilidad de rechazar los aspectos de la masculinidad que contribuyen a la violencia hacia las mujeres. Esto puede significar cambios en su propia comprensión, y también implica una responsabilidad para educar a otros hombres. Según el coordinador del programa Qualliotine: “hace cinco años, hubiera dicho que el mejor sitio para un hombre en el movimiento feminista estaría cuidando de niños y poniendo sellos, haciendo el trabajo de apoyo para las mujeres que están cuidando a las supervivientes. Pero me di cuenta de que los hombres sexistas se toman entre sí más en serio, que a las mujeres. Es realmente responsabilidad de los hombres empezar el trabajo de educar a otros hombres, hacerles saber lo que no está bien, y tratar de mostrarles el impacto que sus acciones tienen sobre otros seres humanos”. SEEP sostiene que los hombres deben ser responsables de su propia conducta y reconocer las formas en que contribuyen a la opresión de la mujer. Además, los hombres que se comprometen a una participación más activa en el movimiento feminista deben rendir cuentas a las mujeres feministas.

El ejemplo de la SEEP muestra que los hombres tienen un papel fundamental de apoyo que desempeñar en el movimiento feminista. De hecho, la participación de los hombres es necesaria para que las feministas alcancen su objetivo de una sociedad libre de opresión. Como conclusión, animo a los hombres profeministas para que tomen un rol más activo en la educación de los demás hombres, en lo relativo al abuso de poder, la opresión, y la desigualdad de género. Lo más importante que los hombres pueden hacer para el movimiento feminista, es que hablen con otros hombres. Ustedes escucharon a las mujeres hablar los últimos veinte años sobre lo que les estaba pasando. Fue terrible para ellas que muchas personas no quisieran escucharlas… Y ahora es su turno, el de ustedes, el momento de los hombres para hablar a los hombres que no escuchan, porque no hemos llegamos a ellos, y se puede llegar. Y eso es lo que realmente vemos que sucede. Y por eso creo que es realmente valioso para los hombres ser mentores de otros hombres en determinadas circunstancias, sobre todo en una circunstancia como ésta.”

SEEP. University of Portland

Notes

[1] 1 Término aceptado por la RAE, adjetivo de uso coloquial: “Dicho de un hombre: Que mantiene relaciones sexuales con prostitutas”. La autora se abstiene expresamente de referirse a un comprador de sexo como a un "cliente", para no equiparar la explotación sexual comercial con una simple transacción económica. La compra de sexo no puede existir como una transacción igualitaria en una sociedad patriarcal. En Norteamérica se les llama johns o tricks, en el Reino Unido punters, en España puteros.

[2] 2 Dicho por una joven rumana obligada a prostituirse en "clubs" de Madrid, y recogido en el informe de la Asamblea Francesa «L’exigence de responsabilité. En finir avec le mythe du plus vieux métier du monde», realizado por los diputados Danielle Bousquet y Guy Geoffroy.

[3] 3 Encuesta de Mouvement du Nid http://prostitution.procon.org/view…

[4] 4 Los datos citados en esta parte del documento provienen del informe francés.

[5] 5 repitiendo en esto el artículo 19 de la Convención de Varsovia.

[6] 6 La autora no tiene constancia

[7] 7 La palabra, "John," es un término de slang que se refiere al hombre que compra sexo. Aunque es un término informal, ha sido ampliamente adoptado en las escuelas y programas para la disuasión de la demanda de prostitución.

[8] 8 Monto, Martin A. and Steve Garcia. 2001. "Recidivism Among the Customers of Female Street Prostitutes: Do Intervention Programs Help?" Western Criminology Review 3 (2). [Online]. Available: http://wcr.sonoma.edu/v3n2/monto.html.

[9] 9 Johnson, 1987; Morgan, 1978.

[10] 10 The Sexual Exploitation Education Project (SEEP), 1811 N.E. 39th Avenue, Portland, OR 97212,(503) 282-1082 CONCLUSION: STRATEGIES AND PERSPECTIVES FOR PROFEMINIST MEN. Este artículo describe una estrategia innovadora a través del cual las mujeres y los hombres profeministas esperamos contribuir a una sociedad libre de opresión, y una nueva definición de la prostitución.

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