Ecofeminismo. Para otro mundo posible de Alicia H. Puleo, Doctora en Filosofía y Profesora Titular de Universidad de la Universidad de Valladolid es sobretodo un libro de encuentros entre diferentes ámbitos, desde las mismas corrientes del ecofeminismo, hasta de las culturas. Porque el libro tiende un puente que permite la comunicación que permite poner en diálogo culturas diversas señalando confluencias, puntos de unión y transversalidades globales. Permite el crecimiento de la teoría feminista en las culturas latinas.
Sexualidad –La tríada peligrosa
Un tema para acercarnos a la reflexión de Puleo es a través de la sexualidad, para la filósofa, nos encontramos ante un nuevo mandato patriarcal que es el de la sexualidad compulsiva y cuantitativa, “que es otra forma de control patriarcal. Tenemos el control tradicional, religioso y el de la sociedad de consumo, que es el mandato de la hipersexualización”.
Según la autora, ambas formas de dominación se basan en que las mujeres no tienen capacidad de autodefinición. El de la sociedad de consumo hipersexualizante, que no es satisfactoria para el sentido del YO, que termina dejando lugar a un retorno de los mandatos opresivos. Termina con una insalvable reflexión sobre la actualidad, las semejanzas de nuestra época actual es con el helenismo (unos tiempos de anomia, liberal, de mezcla de culturas) que dio paso a un relativismo escéptico. En esa época, como ahora, los conciudadanos son “incapaces de controlar el poder que se aleja (entonces era el Imperio romano)”, esa situación no hace sino fertilizar una sensación de conformismo, de resignación y de consecuente abandono a los placeres de la vida personal, inmediata. Después de esa época, el péndulo volvió hasta la norma, la rigidez, el integrismo. Y en las épocas de rigidez se gesta “una triada peligrosa, la de mujer-sexualidad y mal.”
“Habrá que ver qué pasa con la sensación de hedonismo que nos invade y los peligros que acechan a una sociedad que se limita a los placeres momentáneos, sin metas ni valores que trasciendan”, reflexiona y advierte Alicia H.Puleo
La nueva Ariadna
Porque los mitos se reinterpretan en función del presente, así para Puleo hay que reinterpretar a Ariadna en clave de cambio climático: “Ariadna es protagonista con Teseo, lo que quiere es que Teseo comprenda el parentesco entre lo humano y lo no-humano”. Para la autora, la nueva Ariadna es un agente activo, protagonista del cambio. El nuevo mito revisado se convierte de la mano de Puelo en una hija del feminismo y la ecología.
Respecto al concepto de cuidadora relacionado con la mujer, pero también con la naturaleza, es necesario una “universalización del concepto de cuidadora”, no de manera etimológica, sino el adjudicado a la mujer. Todos deben apropiarse de ese valor, ya no vale decir que los cuidados van a cargo de la mujer, la mirada a la naturaleza tiene género, etnia y cultura.
Porque los momentos actuales, no son sólo tiempos de crisis económica, “lo que estamos viviendo en estos tiempos pone de manifiesto una aceleración de la crisis ecológica. Ni siquiera los pronósticos más catastrofistas preveían esta situación”, estos cambios producen inquietud y malestar en la cultura y en la naturaleza.
“Historias perdidas dentro de otras apenas recordadas”
Un tema magistralmente introducido por Georgina Aimé, coordinadora del seminario de Ecofeminismo de la Escuela de Filosofía de la Universidad de la Colina, (México) relacionado con aspectos del libro, la respuesta por parte de la autora, en un ecofeminismo de los años 1974-1976. Pero Puleo data un ecofeminismo, o tal vez un protofeminismo ya en el S.XVIII con Olimpia de Gouges, quien en sus escritos ya hacía una defensa de los animales, una línea que recupera posteriormente Mary Wollstonecraftquien sostuvo que la crueldad hacia los animales estaba relacionada con el maltrato a las mujeres en el ámbito doméstico, ya que se va forjando un menosprecio y el carácter dominador, tiránico y déspota. “Tenemos que ampliar el horizonte ético más allá de nuestra especie. Más allá del antropocentrismo que nos caracteriza”
Siguiendo con las sufragistas quienes eran unas militantes contra la vivisección y la tauromaquia. De hecho, fueron capaces de fundar las primeras ligas contra la vivisección, eran unas ecofeministas avant la lettre.
Simone de Beauvoir y los límites del jardín ético
La reacción de Puleo es inmediata, “me he metido con nuestra madre fundadora” y es que la autora reconoce que el ecofeminismo surge a pesar de Simone de Beauvoiry que fue la causa del distanciamiento con la anteriormente citada, Françoise Dubon. La reticencia de Simone de Beauvoir con el feminismo se basa en la antigua identificación (interesada) mujer-naturaleza. Al contrario que la aportación de Dubon argumentaba que tenía que ser así, pero reformulado de otra manera, sin que ello supusiera una supeditación para la mujer. Simone de Beauvoir en El segundo sexo, denuncia precisamente esa identificación mujer-naturaleza por la correlación de inferioridad que se establece al relacionar la naturaleza como objeto a superar por la cultura. La tarea de Simone de Beauvoir fue el de arrancar a la mujer de esa definición: las mujeres son cultura. “Pero hoy hay que decir que las mujeres y los hombres son cultura y naturaleza”, concluye Puleo.
Porque ese dualismo no se sostiene, “al fin y al cabo somos naturaleza que ha creado cultura” concluye. Para Puleo, se trata de un dualismo propio del S. XVIII, de Descartes. Para Simone de Beauvoir, la naturaleza es interpretada como inferior. Siguiendo con la metáfora del jardín, Puleo avanza y declara que “nuestro jardín es más amplio que el de la propia Beauvoir, es el mundo”. De hecho, la histórica feminista francesa ya avanzó que “cada época debe redefinir los límites de nuestro jardín”. En eso estamos.
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