Siempre avant-la-lettre en cuestiones de género, los gobiernos de los países nórdicos ya llevan un tiempo ocupándose de facilitar a los hombres su adaptación a los nuevos contextos de igualdad. Si en España abundan aún quienes creen que el de Igualdad es un Ministerio de mujeres y que el sexismo es un problema que les afecta sólo a ellas, en Noruega, por ejemplo, disponen de un centro de recursos para hombres, financiado sobre todo por el Ministerio de Género, Infancia e Igualdad. Un centro que tiene línea telefónica de ayuda.
¿Ayuda? ¿Necesitan los hombres ayuda? "Sí, para aprender a cuidar su salud, para afrontar la paternidad, para prevenir o controlar la violencia, para relacionarse… Esta es una línea para hombres con problemas personales o dificultades para contextualizarse. Llaman pocos, pero está ahí", explica el sociólogo Ole B. Nordfjell, investigador de este centro llamado Reform (Resource Centre for Men). Procedente de Oslo, Nordfjell cuenta su experiencia durante su estancia en Barcelona, donde ha participado estos días en el proyecto europeo Genderloops,que estudia introducir la perspectiva de género en la educación de los más pequeños.
"Nuestro gobierno precisa de alguien que acerque los asuntos de la igualdad a los hombres - asegura-. Hemos desarrollado mucho conocimiento sobre las mujeres y paralelamente había que hacerlo con los hombres. Lo hacemos en el centro de recursos, a través de conferencias, proyectos… Hay muchos interesados en participar. Piensan que tal vez actúan más como un enemigo que como una pareja en sus relaciones. Ven que hay que tomar responsabilidades y vivir la vida al completo".
Catalunya cuenta ya con varios grupos de reflexión - Ahige, Sopa de Hombres, Hombres en Diálogo, Hombres por la Abolición de la Prostitución- que aspiran a unas políticas públicas de género. "La única forma de avanzar hacia la igualdad es involucrar a los hombres", dice el sociólogo Paco Abril, de la Universitat de Girona, dedicado a la investigación de la masculinidad. Abril lleva cinco años en el grupo Sopa de Hombres, uno de los primeros de Barcelona. Su objetivo inmediato es lograr que algunos Ayuntamientos desarrollen políticas de hombres y pongan en marcha un centro de recursos.
Por el momento, la mayoría de proyectos son de la UE, como Genderloops o Work changes gender (sobre cómo al cambiar la realidad, laboral cambia la masculinidad). "En la escuela se trabaja poco el género. En toda Catalunya, sólo hay unas 50 escuelas de primaria con programa de coeducación, algo tan importante como cambiar los valores, y que los niños aprendan a cuidar y las niñas a ser más asertivas", afirma Abril. Noruega, como Suecia, Dinamarca, Alemania, Austria o Inglaterra, nos lleva ventaja, sí, pero, ¿realmente se corresponde la sensibilidad gubernamental con la cotidianidad de la sociedad noruega?
"En absoluto - dice Nordfjell-. El Ministerio de Género es percibido también allí como el de las mujeres". "La resistencia más importante la ejercen hombres que responden al modelo standard de masculinidad: casa, hijos, posición, buen sueldo… ¿por qué iban a neutralizar su posición de género e intentar ser sólo humanos?", añade. En todo caso, advierte Nordfjell, la fobia hacia otro tipo de masculinidad está más en la teoría que en la práctica. "Sólo hay que fijarse en el éxito del permiso de paternidad de 6 semanas. Cuando surgió en 1993, todo el mundo creía que nadie se acogería, pero a los tres años, la mayoría lo tomaba". Noruega discute ahora si lo aumenta. ¿Por qué no? En Islandia es de 3 meses. En España de quince días, para gran escándalo de la patronal.
PROSTITUCIÓN
"Es más efectivo el diálogo que la ley". A partir del 2009 estará prohibido comprar sexo en Noruega, un abolicionismo por decreto que ya vienen aplicando los suecos. El investigador Ole B. Nordfjell no lo celebra: "Es más fácil reducir la prostitución por la vía del diálogo que con una ley", asegura. "Tenemos un proyecto para abordar la prostitución y el tráfico que tiene que ver con el modo en que ellos perciben la sexualidad y ven a las mujeres como algo que pueden comprar". El 20% de los hombres en Oslo ha pagado por sexo alguna vez; el 13% a escala nacional.
Article publicat a La Vanguardia el 8 de juny de 2008
Accesibilidad







