Al decir feminicidio lo primero que pensábamos, antes, es en la persecución implacable que la iglesia católica hizo a las mujeres sabias a las que llamó brujas y representó como aliadas del diablo, feas, viejas, solas. ¿Os suena actual? Seguro, pero para no dejar nada al azar, por si nos camuflábamos, también las representó como bellas seductoras que poseedoras de ese misterio indescifrable que son “las armas de mujer” encantaban a los pobres hombres que caían en sus garras gracias a sus pócimas sexuales haciendo todo lo que ellas querían
¿A qué también suena actual? Pero no es de las razones de este feminicidio pasado, y respecto al que la multinacional del lavado de pecados “El Vaticano” nunca ha pedido perdón, sobre lo que quiero reflexionar. Hoy, debemos todas luchar con el arma de la información veraz y contrastada, contra los feminicidios que, día a día, padecen las mujeres en México.
Cada día es un reguero de nombres en este país. Cada día hay mujeres amenazadas, secuestradas y asesinadas para acallar sus voces. Todas tienen un rasgo en común son activistas de los derechos humanos, activistas de la defensa de las mujeres. Muchas son mujeres que ejercen la función social del periodismo: dar información veraz y contrastada. Cumplir con el derecho de conocer que tiene la ciudadanía.
En México ser periodista es una profesión de riesgo que aumenta exponencialmente si eres mujer. Cuando leáis esto a muchas os sonará el nombre de Carmen Aristegui, periodista premiada en múltiples foros internacionales, que ha sido despedida por la emisora MVS por dar información respecto a lo sucedido en la Cámara de Diputados.
Una grave acusación de alcoholismo respecto al presidente del país y ella, en cumplimiento de su profesión, instó a la Presidencia a afrontar con una respuesta esta situación de crisis. La respuesta ha sido su despido. Tendremos que estar vigilantes respecto a su integridad física. Fuentes mexicanas hablan de las conexiones del poder con los cárteles.
Hay muchos nombres de mujeres en el reguero de cadáveres que van dejando los narcos. Uno de los más recientes es el de la poetisa y activista Susana Chávez. La mujer que hizo de la lucha contra los feminicidios, un lema: “Ni una más”. Lema que se repitió en todos los emocionantes homenajes que se sucedieron durante días. Comenzaban con ese poema suyo “ Sangre” “Sangre mía, sangre de alba, sangre de luna partida, sangre del silencio”… Sí, sangre. Demasiada.
La suya se unía a la de Marisela Escobedo, la madre de Rubi y a la de sus familiares. Mi amigo fotoperiodista Koss Cervantes recogió toda la emoción de la comunidad artística de Ciudad Juárez cuando se recitaron los poemas de Susana.
http://cicatricestransgenicas.blogspot.com/2011/01/susana-chavez-su-homenaje-es-un.html
Hoy, hay un nombre que difundir constantemente para que no pueda ser asesinada impunemente. Es activista por los derechos de las maquiladoras. Está amenazada de muerte. Recuerda su nombre: Blanca Velázquez Díaz. Difúndelo. Repítelo. Hagamos red en todos nuestros perfiles sociales Por 2 razones: Enlazadas somos poderosas y la información es el arma contra la impunidad.
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