Este sábado las mujeres feministas del Estado español mostraron que ya están hartas de tantos siglos de preponderancia de las religiones en el espacio público. Y en concreto del uso y abuso que de él hace la iglesia católica que este año nos obsequia con unos fastos de viaje pagados por toda la ciudadanía.
La acción que llevaron a cabo de rodear con arena roja y señalarla como “zona de peligro” a quienes quisieron aprovechar la ola del #15M para atentar contra los DDHH y en concreto contra el derecho a la salud sexual y reproductiva refrendado por ley en nuestro país en el 2010 logró su objetivo: llamar la atención y encender una luz de alarma en las mentes de las personas que creen de verdad en la democracia.
Antes de entrar a dejaros unas cuantas reflexiones centradas en estos hechos y en quienes dicen que hay que respetar todas las ideas, me gustaría hacer referencia a algunas cifras espeluznantes que tienen como protagonistas a las mujeres a las que les han arrebatado sus DDHH respecto a la salud sexual y reproductiva. Por ejemplo, en Argentina se calcula que entre 460 mil y 600 mil mujeres recurren cada año al aborto clandestino.
Hace tiempo los cálculos realizados por diversas organizaciones internacionales de salud y derechos humanos cifraban las muertes al año por interrupciones de embarazo clandestinas con este contundente ejemplo: es como si cada día se estrellara un jumbo lleno de mujeres.
Pero no hace falta que nos vayamos demasiado lejos para ver como desde los sectores reaccionarios se intenta coartar el derecho a la salud sexual y reproductiva de las mujeres con sentencias como la de una jueza que en Málaga ha autorizado a un médico a no informar de la interrupción voluntaria del embarazo a las mujeres que acuden al centro de salud público donde trabaja.
Eso por no mencionar el desgarrador caso de la niña de 12 años que no puede abortar por estar de más de 22 semanas. Los evidentes riesgos psíquicos y físicos de un embarazo a término parecen no hacer mella en el equipo médico y la administración.
Este derecho, el de la salud sexual y reproductiva, ha sido una conquista ardua para las mujeres en cualquier parte del mundo. Hace unos días se celebró un debate en el Instituto Francés en Madrid donde expertas de ambos países hablaron de presente, pasado y futuro del aborto. Un derecho en el que nunca podemos estar seguras de que las leyes no tendrán retrocesos como sucede en El Salvador donde hasta 1997 había leyes que garantizaban el aborto terapéutico y ahora se enfrentan a 30 años de cárcel.
Después de este somero recorrido debemos agradecer a las compañeras y compañeros feministas que con esa acción de denuncia pusieron en evidencia que:
- quienes estaban en acampada vida pretenden imponer sus creencias, que no ideas, a toda la gente.
- las religiones han intentado siempre interferir en las leyes y la Conferencia de Plañideros Obispales lleva muchos años cobrando del Estado y mientras intenta jorobar los DDHH, en especial aquellos que atañen a las mujeres.
- toda idea, creencia o similar que no defienda los DDHH no puede ni debe ser respetada porque si lo haces no se llama respeto se llama sumisión.
- toda idea, creencia o similar que no defiende derechos humanos busca la sumisión de las personas como hacen las religiones en general y la islámica y católica en particular que además se ceban especialmente en las mujeres.
Gracias por recordarnos con esta acción que no podemos quedarnos “respetando” a quienes quieren pisotear derechos de ciudadanía, a quienes no nos respetan ni como personas ni como ciudadanas.
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