
-Este es el segundo encuentro de mujeres asiáticas y españolas, ¿cuál es el objetivo?
Poner rostro a las vías de comunicación que hay a través de las redes sociales (internet), necesitamos vernos, y poner cara a lo que vemos a través de los foros. Como siempre se ha hecho. La apuesta es crear unas vías de comunicación, unos vínculos, como hizo el feminismo de los años 80 con las redes más tradicionales, que haya contacto humano, que se visualice. Además de usar internet por la inmediatez para trabajar con mujeres de otros continentes. Visualización de todas nosotras.
-¿Cuáles son las líneas de trabajo de este encuentro?
El desafío es hablar de desigualdad con la concreción de las desigualdades concretas y reales que ocurren en Asia. Digamos que en el sentido particular de la desigualdad, además del aspecto global, claro.
-¿Y cómo es la desigualdad de las mujeres en Asia?
Asia es inmensa no sólo geográficamente, sino conceptualmente. Además de la situación de cada país, está la situación cultural. Hay que tener en cuenta muchos más factores, el religioso, por ejemplo que está por encima de los derechos individuales y luego la condición de tigres económicos, bajo este prisma hay que saber qué está ocurriendo con las mujeres. Queremos aprender de Asia a través de las mujeres.
-Infinita Asia…
Es imposible abarcar Asia con un solo adjetivo. Asia es sobretodo plural, y diversa; no tiene nada que ver la mujer rural de China con la mujer urbana. Ni el hinduismo de la India con castas o el de Bangladesh, ni con Japón, un país profundamente democrático, pero con una tradición costumbrista y cultural. Por no hablar de países, nada que ver Yemen con la revolución árabe o Arabia Saudí, donde hay un una separación de géneros, hay conservadurismo jerárquico patriarcal, que al final hasta el presidente que se suponía que era un abanderado de los derechos de la mujer dice que unos se manifiesten por la mañana, otros por la tarde. O la desigualdad tan brutal que hay en Afganistán. Nuestro desafío es acercarnos a este entramado social.
-Hay trabajo más allá de los organismos oficiales, entiendo
Sí, mucho hay que estrechar los canales de comunicación de las vías no formales, y por eso el sentido de esta red. Los oficiales se topan con barreras como el Partido Único en China, te dirán que hay un avance de la mujer, pero sabes que no va a hacer una crítica. La vía no institucional te abre muchas más puertas porque se acerca a la realidad.
-¿Hay varios feminismos?
Partimos de conceptos y valores distintos; por ejemplo muchas mujeres feministas que son musulmanas. Sisters in Islam que reivindica una interpretación del Corán diferente de la que se ha impuesto en base a la desigualdad de géneros, en el mayor sentido de la palabra; hay que preguntarse ¿Hacia dónde va ahora mismo el movimiento feminista en Asia?
-¿Y cree que es la misma lucha la del feminismo, digamos occidental?
Hay muchos prejuicios, aquí cuesta pensar en un feminismo religioso, musulmán. Hay una escritora iraní que se ha exiliado a Europa y decía que era igual de iraní que el resto aunque abogaba por una separación Estado- Religión, con esas ideas parece que seas occidental. Al encuentro vienen muchas mujeres feministas musulmanas que se están dejando la piel por ese feminismo, que se juegan la cárcel por ese feminismo.
-Y los problemas, ¿son distintos?
La cadena global de cuidados, afecta aquí, en América Latina, en Asia, o el de la inmigración. Vamos a hablar de cómo nos afecta a nosotros y cómo les afecta a ellos. Por ejemplo el caso de Filipinas que tienen hasta una agencia de colocación estatal para las mujeres se vayan de servicio doméstico. Es otro mundo y eso hay que hablarlo y ponerlo encima de la mesa.
Y es que tenemos realidades comunes, participación en puestos directivos, en política, que nosotras estamos a un nivel y ellas a otro y el tema de los cuidados que es universal completamente. La ausencia de participación en puestos directivos, en política, en los cuidadores. Pero insisto en que cuesta mucho hablar en global de Asia; en Japón existe la igualdad jurídica, pero no real. En la Universidad, el profesor le decía a la chica ¿a ver si vas a terminar la carrera y no te vas a casar?, y tienen una democracia muy avanzada, pero avasallada por las costumbres.
-¿Cómo plasmáis esta complejidad en una sola jornada?
Sobre el programa, los temas se abarcan desde dos vertientes, una teórica, pero otra palpable, real. En el tema de la nueva realidad de la inmigración femenina, hay comunidades asiáticas en Barcelona que están invitadas, trataremos el tema de las barreras; A través de situaciones reales, hay mujeres que jamás habían salido de su pueblo en Bangladesh, y el mismo día conocen al marido, se casan y de repente se ven en Badalona, se encuentran en un país, cultura, idioma desconocido, desarraigadas y solas, sienten miedo. Ellas vienen al encuentro. Hay que hablar cómo las recibimos, y qué supone en su país. Es un tema que muchas asiáticas nos habían planteado.
-Bajando a lo concreto…
Se tiene que concretar más lo real, de ahí nuestro trabajo. Con la comunidad asiática vamos a hacer un taller de sensibilidad. Antes de que nos hablen las especialistas, veremos la realidad. Es una mixtura necesaria, son visiones diferentes que necesariamente van a enriquecer. Además de la teoría, que está muy bien y es necesaria, hemos querido abordar estos temas desde la experiencia, desde la realidad.
-¿Y sobre el programa del encuentro más concreto?
Hay cuatro ejes: Nuevas realidades de inmigración femenina, la cadena global de los cuidados, la globalización del conocimiento y la economía productiva y la igualdad, desigualdad y exclusión social. Aquí sí que hay temáticas en común, igual que en España sabemos que hay una cualificación de la mujer y sin embargo no acaba de llegar a todas las carreras técnicas, eso es parecido en Asia, no hay ingenieras. En los tigres económicos es cierto que alguna ha llegado, pero en el caso de Japón es a costa del rechazo social y de su familia. Es interesante cómo la mujer en esta crisis que hay tenemos que saber ser productivas en la nueva economía y eso tenemos que hablarlo.
-Además de los cara a cara
Sí, tenemos dos, uno de mujeres e islamismo moderado por Rosa María Calaf , en el que intervienen Zainah Anwar, fundadora y primera directora de Sisters in Islam y Ratna Osman, directora de Sisters in Islam, Malasia, aquí la intención es ver cómo condiciona el Islam. Y un segundo sobre la violencia de génerocon Miguel Lorente, delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Secretaría de Estado de Igualdad y Bandana Rana, coordinadora Regional de Asia del Sur de la Campaña de Igualdad de Género, presidenta ejecutiva de la ONG Saathi, Nepal, que trabaja in situ el tema de la violencia de género, queremos ver qué sinergias podemos ver y cuál es el coste económico y social.
-Es un programa muy completo, la verdad
Es muy denso, estamos mirando de ampliarlo a un día y medio el año que viene, ya veremos








