La película narra la historia de un grupo de chicas que fueron encarceladas y fusiladas en Madrid un mes después de que finalizase la Guerra Civil
La Guerra Civil española es un episodio repleto de trágicas e injustas historias cuyas consecuencias se desarrollaron durante la larga dictadura que sufrió el país. La historia de Las 13 rosas es una de ellas, y es la que Emilio Martínez-Lázaro ha decidido llevar a la gran pantalla sin proponerse como objetivo recuperar la memoria histórica, ya que lo que le interesó desde el primer momento fue «las vivencias concretas de unos personajes». Pilar López de Ayala, Verónica Sánchez, Marta Etura, Fran Perea, Nadia de Santiago y Alberto Ferreiro son algunos de los actores que pondrán rostro a los protagonistas de uno de los capítulos más negros de la historia de España en una película que comenzará a rodarse en unos días.
Las 13 rosas, «una anécdota de ficción basada en hechos reales», según indicó Martínez-Lázaro, narra la historia de un grupo de jóvenes que fueron encarceladas y fusiladas en Madrid un mes después de que finalizase la Guerra Civil.
Aunque los «delitos» que habían cometido fueron dar de comer a ancianos y niños en el Socorro Rojo durante los tres años que duró la contienda, cobrar los billetes en un tranvía o militar en las Juventudes Socilistas, todas sufrieron duros interrogatorios y finalmente fueron trasladadas a la prisión madrileña de Las Ventas.
Unos días antes de que se iniciase el juicio contra ellas, acusadas de rebelión, se produce un atentado contra un militar franquista en el que mueren tres personas. Finalmente se fraguó la venganza y las 13 chicas fueron condeanadas a muerte y fusiladas en menos de 48 horas.
Presentadas como heroínas
El director del filme, cuyo rodaje durará unas doce semanas y que cuenta con un presupuesto de 9 millones de euros, dejó claro que el problema que le surgió al enfrentarse al tema era «como enfocarlo, como tratarlo, porque el argumento lo conocemos todos», indicó.
«Al tener que meter tantas historias en tan poco tiempo, el resultado es un fresco donde lo importante es lo que les ocurre a todos, no una psicologia de cada uno de los personajes», afirmó Martínez-Lázaro, que señaló que «no quería contar una historia donde las chicas dieran pena, sino donde estuvieran presentadas como heroínas».
Verónica Sánchez se mostró muy contenta de poder interpretar a Julia, una chica que se afilia a las Juventudes Socialistas para poder seguir cursos de gimnasia y deportes, en Las trece rosas porque «es una joven con muchos valores que sabía el riesgo que asumía pero estaba dispuesta a asumirlo». Además, indicó, que volver a trabajar con Martínez Lázaro «es un regalo».
Recrear un Madrid gris y silencioso
Por su parte, Fran Perea, que se mete en la piel de Teo, un militante de izquierdas que tras ser arrestado se verá obligado a delatar a algunos de sus compañeros, señaló que él «trata de justificar a su personaje, no le juzgo, ni le trato como a un traidor. Trato de pensar que sólo interpreto a un joven, pero no me meto en la piel de los personajes reales, sólo son fuentes de inspiración».
Emilio Martínez-Lázaro considera que Las 13 rosas es la primera película que trata la guerra civil española con crudeza, ya que parece que el cine trata este episodio de la historia «de forma oblicua, tangencial porque hay miedo de herir susceptibilidades».
Por último, el cineasta explicó que una de las cosas que más les va a costar conseguir es recrear el Madrid gris y silencioso de la primavera de 1939 ya que no queda nada, salvo cosas emblemáticas. Así pues, tendrán que hacer grandes esfuerzos para ambientar una película que también se rodará en la prisión de Segovia y que ha tenido que ser sometida a una serie de obras para convertirla en la desaparecida cárcel de Las Ventas, donde las protagonistas vivieron hacinadas en sus celdas.







