Sevilla. (EUROPA PRESS).- La mujer de 54 años que fue asesinada el sábado por su marido en Osuna (Sevilla) junto a su hija de 33 estaba ya en trámites de separación de su esposo, al que había denunciado por primera vez por malos tratos a mediados de julio, y rechazó ir a una casa de acogida para víctimas de maltrato.
La coordinadora provincial del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) en Sevilla, Angeles García, relató hoy a Efe que C.S.E. acudió el 17 de agosto junto a su hija, C.L.S., al centro municipal de información a la mujer de Osuna a instancias de la jueza que instruía la denuncia que había presentado por malos tratos contra su esposo.
La última paliza del asesino, F.L.M., a su esposa se había producido a mediados de julio y ella había decidido denunciarlo, separarse y pedir una orden de alejamiento, que estaba vigente en la Policía Local y la Guardia Civil del municipio desde el 12 de agosto.
Cuando ambas víctimas acudieron al centro de información a la mujer, pidieron asistencia jurídica para preparar «los papeles de la separación» y la profesional que les atendió intentó «profundizar» en las agresiones que la mujer había sufrido, ya que ésta se personó en estas dependencias sin la denuncia que había interpuesto contra su marido.
Le hizo «mucho hincapié» en la posibilidad que tenía de ir a una casa de acogida, entre otras «precauciones» que debía tomar y en los servicios del Instituto Andaluz de la Mujer a su alcance.
Tanto C.S.E. como su hija insistieron en que lo «único» que querían era ayuda para tramitar la separación, porque desde que el parricida tenía en vigor la orden de alejamiento sobre estas dos mujeres «no había vuelto a molestar», por lo que no pensaban que estuvieran «en riesgo».
La coordinadora provincial del IAM aseguró que la Junta de Andalucía se personará como acusación particular en el juicio contra este individuo, que tras matar a su mujer y a su hija intentó suicidarse y se encuentra ingresado en la UCI del hospital Virgen del Rocío de Sevilla.
Angeles García explicó que las dos víctimas no expresaron, en su visita al centro municipal de información a la mujer, las «barbaridades» que C.S.E. había vivido durante sus 30 años de matrimonio y que están saliendo ahora a la luz con el testimonio de los otros hijos del matrimonio.
«El miedo sería tal que no transmitió la realidad», se lamentó la responsable del IAM, que manifestó no entender «cómo ese hombre no estaba en prisión» y que expresó su sospecha de que, en su única denuncia contra su marido, la mujer se refirió sólo a la última paliza y no a los años de agresiones continuadas.
Angeles García animó a las familias y a los ciudadanos en general a concienciarse y denunciar los malos tratos «lo más pronto posible», porque «cualquiera tiene más información que las propias instituciones», al tiempo que pidió a las víctimas que «han sufrido de esta forma» que «transmitan la información de la forma más completa posible» cuando denuncien sus agresores.
«Estamos en un momento muy importante de reflexión en el que tendremos que ver qué es lo que ha fallado», señaló García, para quien es «importante que la sociedad muestre su repulsa y condena unánime» ante la violencia de género.
Por otro lado, fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) dijeron a Efe que el juzgado de instrucción número 1 de Osuna, encargado del caso con el apoyo del número 2, ha decretado el secreto de todas las actuaciones.
Mientras tanto, el parricida, que ha perdido un ojo en su intento de suicidio con la misma escopeta de caza con la que mató a su mujer y a su hija, mejora de sus «lesiones faciales múltiples» en el hospital Virgen del Rocío.







