
Lo primero que recomienda un abogado estadounidense a un cliente que se quiera divorciar es mantenerse alejado de Facebook. Así lo aconseja la Asociación Estadounidense de Abogados Matrimonialistas (AAML, en sus siglas inglesas), que ha certificado que en el 66% de los procesos de divorcio se utiliza como fuente de pruebas la actividad del cónyuge en la red social.
El estudio indica que el 81% de los abogados constata el aumento de indagaciones sobre la actividad en redes sociales en los últimos cinco años, y el 61% lo emplea como primera fuente para buscar información sobre el cónyuge de su cliente. Y puede ser empleada en el juicio para contradecir o rebatir afirmaciones, explican.
Otras redes sociales también están en el punto de mira. La actividad en MySpace se analiza en el 15% de los casos y la de Twitter, en el 5%.








