
Cataluña se sitúa al nivel del grupo de países europeos con una fecundidad más baja, ya que el 23% de las mujeres en edad fértil no tiene hijos/as, un porcentaje muy cercano al de Alemania, Austria o Suiza, donde una de cada cuatro mujeres (el 25% de la población) no tiene descendencia.
Así lo constatan los datos de la Encuesta Demográfica de Cataluña del año 2007, que han presentado en rueda de prensa la directora y el subdirector del Instituto de Estadística de Cataluña en Barcelona, Anna Ventura y Enric Ripoll, respectivamente, junto con el investigador del Centro de Estudios Demográficos de la UAB Daniel Devolder.
Este experto ha realizado un análisis de la fecundidad a partir de la citada encuesta, para observar la evolución de los comportamientos a la hora de tener hijos/as, con especial atención al retraso en la edad de la primera maternidad, que en Cataluña se sitúa en los 30,5 años.
La proporción de mujeres que viven en Cataluña y que no tienen hijos/as, un factor que se denomina infecundidad por parte de los estudiosos, sobrepasaba ya el 20% en la segunda mitad de los años 1990 y desde entonces esta tendencia se ha incrementado y estabilizado en el 23%, indican los datos de la encuesta.
Daniel Devolder considera que la edad tan tardía para tener el primer hijo/a complica mucho la vida familiar de las personas y ha dicho que lo deseable es que ésta descendiera, pero para ello se han de dar ciertas condiciones, como estudios superiores compatibles con la formación de una familia y viviendas asequibles.
El estudio añade que en la fecundidad también tiene un impacto destacado el hecho de que un 40% de las primeras uniones de parejas son consensuales – sin vínculo legal – y después no se transforman en matrimonio.
Si el año 1975 el 97% de las uniones se iniciaba con el matrimonio, este porcentaje ha descendido actualmente al 50%, lo que se traduce en un retraso en la primera maternidad.
Un número importante de parejas se separan durante los primeros 15 años de convivencia, por lo que teniendo en cuenta que las parejas suelen tardar entre 5 y 10 años en tener descendencia, el estudio afirma que, de manera muy aproximada, entre el 5 y el 10% de los matrimonios y entre el 10% y el 20% de las uniones consensuales se interrumpen antes de tener descendencia.
Un factor adicional que podría explicar por qué las separaciones contribuyen al descenso de la probabilidad de tener un primer hijo/a es el aumento del tiempo que se tarda en decidir tenerlo, ya que se ha duplicado entre el año 1975 y hoy día.
Los cambios en las características de las uniones en Cataluña en las últimas décadas y, concretamente, a la extensión de la cohabitación como forma habitual de vida de una pareja, así como el aumento de la tendencia a la separación, afectan «notablemente», según el análisis de fecundidad, a la propensión a tener hijos/as.
Por lo que se refiere a las mujeres inmigrantes, la idea de que tienen muchos más hijos/as que las autóctonas es correcta hasta cierto punto, precisa el experto de la UAB, que argumenta que la encuesta señala que la edad de llegada de estas personas afecta directamente a los comportamientos de fecundidad.
Las mujeres llegadas antes de los 13 años y que, por tanto, han pasado en Cataluña gran parte de su infancia, tienen un calendario de fecundidad similar al de las catalanas, y la única diferencia es el número de hijos/as, ya que tienen una media de 1,7 nacimientos por mujer.
Las que llegan durante la primera fase de su adolescencia, entre los 13 y los 17 años, inician su vida reproductiva más pronto y tienen una media de 2,05 hijos, y las mujeres llegadas alrededor de los 20 años ven afectado directamente su comportamiento de fecundidad por el movimiento migratorio y tienen menos hijos/as antes de los 25 años para, una vez asentadas en Cataluña, tener más descendencia y llegar a un nivel alto, de 2,8 hijos de media.
Esta encuesta se realizó el año 2007 a 27.911 personas en toda Cataluña y se prevé que se repita este mismo 2011, con lo que se podrán constatar las diferencias o similitudes de comportamiento de las mujeres en edad fértil que viven en Cataluña antes y durante la crisis económica.








