
Estar en agosto en Sant Boi es como si te hubieses trasladado a otra población, aunque no sé muy bien a dónde, porque me parece que en casi todas las poblaciones que no son turísticas pasa algo parecido. Es como entrar en un stand-by hasta que vuelva toda la gente que se ha ido de
vacaciones; no hay colas en las tiendas que quedan abiertas, las obras empezadas se paralizan, los servicios pasan a ser mínimos de los mínimos (a Correos, que durante el año funciona de maravilla, en agosto no podría
ponerle ni un aprobado justillo), las caravanas matutinas para salir del pueblo dejan de existir y la gente va con menos estrés y mejor humor. A ver si podemos hacer que lo bueno de agosto perdure todo el año, aunque me
temo que alguien le dará al botón del play y volveremos a empezar donde lo dejamos en julio.
Por Mari Cruz Elvira.








