Felices lecturas

Me hice adicta a la lectura a finales de los años cincuenta, en la misma época en que por la calle y en los tranvías podían leerse letreros que indicaban, bajo multa de céntimos de peseta: prohibido fijar carteles, prohibido escupir, prohibida la palabra soez… En aquella sociedad, en aquella familia, autoritaria y represora, la…