
Dicen que las mujeres son las grandes contadoras de historias, aunque la derecha en este país nos ha intentado vender que éramos unas grandes lectoras de cuentos al lado de la cama de las criaturas que debíamos tener y cuidar en nuestro destino natural donde los haya.
Lo cierto es que las mujeres en muchísimas culturas han sido las depositarias y transmisoras de las historias robadas. Y en nuestro país, ese Estado de países que es España, las historias que nos han sido robadas, son muchas. Quizás nunca las podamos llegar a conocer todas porque la dictadura murió tranquilamente en la cama, mientras en Portugal, un tiempo antes, hicieron la Revoluçao dos Cravos.
Generaciones de mujeres y hombres han crecido educadas en una España y unas mujeres ligadas sólo a su destino biológico. En la actualidad, esas gentes refugiadas en las filas del PP continúan queriendo que los derechos de la ciudadanía sean rebanados a la menor ocasión. Y esta ocasión se llama crisis. ¿Y qué mejor ocasión que ésta para recortar todo aquello por lo que las mujeres han luchado? Por eso atronaron contra el Ministerio de Igualdad hasta que consiguieron su desaparición y rugiendo satisfechos ponen todo su empeño en permanecer impunes a toda acción de la justicia para que nada que tenga que ver con los crímenes de la dictadura franquista sea removido ni fosas, ni robos de criaturas, ni el trato a las mujeres como ciudadanas de segunda.
Mientras se acerca el día en que el PP comprenda que para parecerse al resto de partidos de la derecha europea debe sacudirse esta gente de encima, o por si no llega, es bueno saber que hay muchas mujeres en este país, donde nunca hicimos la revolución, dispuestas a investigar y contar las historias robadas. Carmen Domingo es una de ellas, con una novela de un dinamismo sorprendente que nos relata un hecho desconocido para la mayoría de la gente LA FUGA
el 22 de mayo de 1938 de 2.500 presos del fuerte de San Cristóbal de Pamplona. El mérito más importante de esta investigación es que nos da a conocer las condiciones de vida en las cárceles del franquismo y la miseria humana de quienes se enriquecieron con los crímenes de una dictadura que sumió a nuestro país en un oscurantismo cultural que permitió a la iglesia católica enriquecerse como nunca y que nos dejó una rémora como el Concordato que nos roba cada año 10millones de euros de los impuestos de todas las personas de este país. Es una buena novela para leer en cualquier momento pero, sobre todo, antes de ir a votar en cualquiera de nuestras elecciones generales, autonómicas o municipales para que nunca vuelvan al poder quienes aplauden a la Cenicienta de Ana Botella que según ella sufría calladamente y sin protestar los malos tratos de sus hermanas y madrastra …








