1. Consideran que compartir las tareas domésticas desvaloriza la identidad masculina
EUROPA PRESS
MADRID
El intercambio de roles en la pareja sigue sin estar bien visto por los hombres, ya que el hecho de compartir las responsabilidades domésticas aún choca con la identidad masculino tradicional, según el estudio Una pareja, dos salarios: El dinero y las relaciones de poder en las parejas de doble ingreso hecho público hoy por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
En este sentido, y a pesar de que la mayoría de las parejas en España consideran que la discriminación por razón de sexo ya no existe, el paso de los hombres de proveedor único a coproveedor no siempre va acompañado a un reparto de responsabilidades en el hogar, ya que supone una «desvalorización de la identidad masculina».
Falta de reconocimiento social
Esto se debe, según los autores del estudio, a que los hombres consideran que asumir dichas responsabilidades domésticas o el cuidado de dependientes no lleva implícito ningún reconocimiento social ya que no tienen la consideración de trabajo y están socialmente desvalorizadas. Por contra, el informe destaca que para las mujeres sí que supone un mayor reconocimiento social el convertirse en trabajadoras remuneradas.
De hecho, la tradicional socialización de género de hombres y mujeres supone un «obstáculo» para éstas últimas a la hora de lograr su autonomía y conseguir relaciones de pareja igualitarias. De este modo, incluso en las parejas con relaciones más igualitarias la mujer se encarga de justificar «de algún modo» las veces en las que se encargan de la gestión del dinero más que los hombres.
Sobreesfuerzo femenino
Los autores señalan que uno de los obstáculos fundamentales en la construcción de relaciones igualitarias se encuentra en las responsabilidades de cuidado, ya que las mujeres que ganan menos que sus maridos intentan compensar esa diferencia «afanándose en el cuidado y la realización de tareas domésticas».
Sin embargo, dicho informe constata como las mujeres que ganan más que sus maridos también asumen la mayor parte de estas responsabilidades para «evitar que sus mayores ingresos no supongan un menoscabo a la masculinidad de los varones».
Por otro lado, las desigualdades de género y las relaciones de poder en las parejas tienen «un importante coste personal» para la mujer dado que los modelos igualitarios en las parejas no siempre se ven reflejados en la práctica. Esto supone un desgaste en las mujeres en su lucha por conseguir relaciones simétricas, de ahí que muchas de ellas renuncien a asumir estas responsabilidades.
Este desajuste acaba provocando malestar en estas mujeres, que se expresa a través de conflictos en la pareja, y que conlleva sentimientos de «amargura y resignación parcial» que les lleva a mantener relaciones con su pareja «que no son plenamente satisfactorias».







