
LA NUEVA ESPAÑA / L. ARGÜELLES
Considerada una de las grandes teóricas del feminismo español, con libros tan citados como «Hacia una crítica de la razón patriarcal» o «Tiempo de feminismo», la catedrática de Filosofía Moral y Política Celia Amorós se ha convertido en la primera mujer en ganar el Premio Nacional de Ensayo, un reconocimiento a sus notables aportaciones al pensamiento español de los últimos años.
El libro galardonado, «La gran diferencia y sus pequeñas consecuencias… para las luchas de las mujeres», editado por Cátedra, el Instituto de la Mujer y la Universidad de Valencia, despliega una elaborada crítica al llamado «pensamiento de la diferencia» desde la tradición ilustrada crítica y el feminismo que postula la igualdad social. El texto toma como base y juega con aquel otro polémico título publicado por Alice Schwarzer a mediados de los años setenta: «La pequeña diferencia y sus grandes consecuencias».
Celia Amorós, valenciana nacida en 1944, incluye en el libro un capítulo con protagonistas asturianas: «La tertulia feminista «Les Comadres» de Gijón constituye, desde mi punto de vista, un caso verdaderamente ejemplar de cómo el feminismo puede recuperar y redefinir ciertas instituciones de lo que se ha llamado «la subcultura femenina»». La autora distinguida con el Premio Nacional de Ensayo traza, en esas páginas, un ingenioso elogio de la transformación simbólica de una institución de larga tradición femenina en el Principado, la de las mujeres que se reúnen al margen de los hombres durante los Carnavales (las llamadas comadres), por otra de clara posición feminista.
«Se han apoyado -¿por qué no?- en lo que es un signo de identidad femenina incardinado en su propio medio cultural para trascender su significado de origen, reinterpretarlo y darle un giro emancipatorio», afirma Celia Amorós, una de las estudiosas que más han hecho por dotar al feminismo de una sólida teoría que bebe en distintas fuentes, desde la filosofía hasta la política. Y más sobre «Les Comadres»: «De este modo se autoadjudican nuestras comadres su derecho al espacio, al tiempo y a la palabra, articulando las relaciones entre las mujeres en un nosotras-sujeto». «Debaten, convocan, representan una fuerza viva de irradiación política y cultural e imparten, justicieras, premios y castigos a quienes, respectivamente, colaboran a promover o a sabotear el progreso en la dirección de la igualdad entre los sexos». Una referencia a los premios «felpeyu» y «comadre» que conceden las tertulianas gijonesas.
«Les Comadres», que preside Begona Piñeiro, dieron su galardón a Celia Amorós en 1996, una distinción que la catedrática recuerda en su último libro: «Mi orgullo y gratitud por ostentar el título de «Comadre de oro» inspiró la reflexión que dio lugar al «orden simbólico» de las comadres, al que podríamos situar entre la gravedad solemne, un tanto disuasoria, del «orden simbólico de la madre» y la vivencia, a palo seco, de una orfandad total».
Veinte años de historia
La tertulia feminista gijonesa nació en 1986. Otra importante teórica del femininismo español, Amelia Valcárcel, catedrática de la Universidad de Oviedo y ex consejera de Cultura del Principado, es también «comadre», además de varias destacadas mujeres de la vida política y social asturiana que forman o han formado parte del grupo en sus veinte años de historia: la alcaldesa, Paz Fernández Felgueroso; la consejera de la Presidencia, María José Ramos, la concejala Dulce Gallego; la directora del Teatro Jovellanos, Carmen Veiga, además de Ana Camblor y la profesora María José Capellín. Son sólo algunos nombres.
En el citado capítulo no podía faltar la reflexión sobre las actitudes de algunos varones: «Pretenden, sin mujeres, representar lo neutro y encarnar lo universal. Sí, las comadres saben muy bien en qué consiste ese déficit







