
Siete de cada 10 alumnos de medicina son chicas en Cataluña. Hace 20 o 30 años, las mujeres copaban los estudios de enfermería. Pero las chicas avanzan también en el oficio médico desde hace una década y están copando estos estudios. El 72% de los alumnos de Medicina en las universidades públicas catalanas son mujeres. Con ligeros altibajos, el porcentaje de chicas se mueve entre el 70% y el 73% en los últimos años.
Jordi Pérez, decano de Ciencias de la Salud y de la Vida de la Pompeu Fabra, dice: «A mediados de los años setenta, cuando yo empecé los estudios, era al revés. Creo que se debe a que las chicas llegan con mejores notas de la selectividad y que son más constantes que los chicos. No digo ni más ni menos inteligentes. Digo más constantes», agrega este decano.
El efecto de la feminización de la carrera se está notando cada vez más en la colegiación y en la vida laboral. Si las siete facultades de medicina catalanas -seis públicas y una privada- siguen copadas por mujeres, en pocos años, la profesión de médico será aún más femenina.
«La feminización se nota en nuestros colegiados. En nuestro caso, las mujeres son ya más del 40% de los más de 30.000 colegiados y están subiendo», dice Carmen Arrizabalaga, secretaria del Colegio de Médicos de Barcelona y consultora médica hospital Clínic.
Entrar en una facultad de medicina tiene mérito. Hay que tener una nota alta y, además, estar preparado para afrontar una carrera de seis años (dos más que la mayoría) y otros tres o cuatro formándose como médico interno residente.
Las notas para entrar en medicina son de las más altas de la selectividad. Las notas mínimas de corte van de 11,6 a 12 puntos sobre un tope de 14. La nota de corte es la mínima exigida para entrar en una carrera y depende de la oferta y la demanda de plazas.
Tomando datos de las últimas pruebas de selectividad se comprueba que las mujeres tienen una nota de expediente académico algo mejor que la de los chicos: 7,16 de media ellas frente a 6,9 de ellos.
Ramon Brugada, decano de la facultad de medicina de la Universidad de Girona, afirma: «Yo creo que puede deberse [la feminización de la carrera] a que las chicas están más centradas en los estudios. Estamos en una sociedad de estímulos continuos y muchos chicos se interesan más por el deporte y por jugar con las máquinas».
Para Francesc Cardellach, decano de la facultad de medicina de la Universidad de Barcelona estas cifras significan que «la mujer ha asumido su papel social. Hace tiempo que ya no se ve la figura del médico como la del hombre. Además, las mujeres sacan buenas notas y son aplicadas».
En la Universidad Internacional de Cataluña, que es privada, el porcentaje de mujeres que cursan medicina es algo más bajo que en las públicas, aunque también dominan: el 63%.
Albert Balaguer, decano de Medicina y Ciencias Sociales de esta universidad, dice: «Las chicas suelen tener mejores notas en bachillerato. Quizá nosotros tenemos menos mujeres porque algunas optan por las facultades públicas en primera instancia». La matrícula suele ser cuatro o cinco veces más barata en las universidades públicas.








