
Rosa López cumple diez años en la música. Es por este motivo que está de gira por todo nuestro país actuando en teatros y salas de conciertos, ofreciendo a todo el público su música en directo. Un repaso a estos diez años durante los cuales la artista granadina ha demostrado ser una de las voces femeninas más destacadas en nuestro país, así como ser la artista con más certificaciones en España.
Tímida, sencilla y natural, Rosa López se posiciona en el difícil mundo de la música en cada trabajo que publica. Estuvo en concierto el pasado 19 de marzo en la Sala Dadá de Badalona. Fue una oportunidad para poder disfrutar de la música en directo, de grandes canciones, grandes letras y sobre todo, de una gran artista.
Décimo aniversario en la música. ¿Te sientes bien tratada y considerada en el mundo de la música?
Creo que sí que he tenido mucha suerte y apoyo. Vivo el cariño que la gente me da cada día y eso es muy grande. Quieren que siempre estés bien y estés mejor pero desgraciadamente a veces no es tan fácil. En el mundo de la música no es tan fácil. Vivimos en la realidad y esto es como todo, hay que trabajar duro, yo trabajo cada día muchísimo, me cuido muchísimo. Intento prepararme en lo que a mi profesión respecta y lucho cada día. Tengo la ilusión como el primer día de sacar el siguiente disco, el próximo, otro próximo…
Seis discos en el mercado. En cada disco descubrimos a una Rosa diferente dependiendo de la época que vive. ¿En qué aspectos ha evolucionado Rosa del primer disco hasta la Rosa de Propiedad de Nadie?
Yo intento mantener la esencia que uno tiene como persona, los valores que le han asignado. A nivel profesional, pues limar cosas que a lo mejor no te has dado cuenta y resulta que técnicamente has tenido un vicio. Son cosas que vas limando e intentas buscar comodidad y disfrutar de la música. Intento emocionarme yo y luego si la gente quiere compartir conmigo, me parece estupendo.
Has evolucionado considerablemente desde tus inicios a día de hoy. Ahora eres una mujer fuerte, con ganas de disfrutar y sentir la música, con aplomo en el escenario y a mí parecer lo más importante que ha adquirido Rosa en los últimos años: ser capaz de decidir qué quiere y cómo lo quiere. Supongo que esto no ha sido fácil, ¿no?
No, para nada. Lucho cada día por formar mi personalidad musical y está claro que en la vida es como cuando eres pequeño, primero te haces pipí en el pañal y hasta que no lo dejes de hacer no evolucionas. Jugamos un poco a eso, que el tiempo pasa, tú evolucionas como persona, a nivel personal también y por consiguiente a nivel musical. Las experiencias que van sucediendo en tu vida pues también repercuten en tu trabajo.
Ahora por ejemplo estoy componiendo, en un momento muy tranquilo de mi vida profesional y personal, y busco eso, serenidad, tranquilidad para buscarme. Para involucrarme mucho en lo que haré en el próximo trabajo y empezar de cero. Tengo un equipo que son unos compañeros excepcionales de verdad y que la gente, cuando acude a los conciertos, pueden ver a esos pedazos de músicos que tengo.
Cada gira es un trabajo diferente. ¿Cómo has ido seleccionando los temas que ibas a interpretar en cada una de ellas? ¿Cómo habéis escogido el repertorio?
Ha sido fácil porque hemos cogido los éxitos de estos diez años. Siempre se quedan algunas canciones que no puedes meter por tiempo, porque es imposible meterlas todas. Me hubiera gustado meter muchas más canciones de las galas de Operación Triunfo, pero bueno, se trata de ofrecer lo que hemos ido ofreciendo como cantante o como artista, como lo queramos llamar, en los trabajos que hemos hecho después. Hemos hecho alguna luz de aquellas canciones de aquel 2001 y 2002 y por supuesto hemos incluido todos los éxitos que han tenido su videoclip y han sonado en las radios y que la gente cuando las escucha las disfruta.
¿Qué sentimientos tienes antes de salir al escenario? ¿Tienes alguna superstición o manía?
Antes afrontaba los nervios de otra forma, me ponía malísima, con fiebre. Empezaba a pensar en problemas que no tenía, me ponía muy nerviosa. Al final no calentaba bien porque no paraba de entrar y salir, era como inconscientemente no parar de moverme por hacer algo. Los nervios no me dejaban, me ponía malísima, ahora lo enfoco de otra manera.
Los músicos tienen un camerino y yo tengo otro, y al final mi camerino está de adorno (risas). Mis nervios se convierten en una fiestecilla que hacemos en el camerino, lo celebramos todos juntos, nos tomamos un refresco, calentamos los instrumentos, nos lo pasamos bomba y como somos pocos, estamos hechos una piña.
La verdad es que lo enfoco de otra manera, tengo una manía que es echarme perfume pero a veces es por calor y otras porque necesito oler ese perfume para tranquilizarme y pensar que todo es normal, que no voy a montarme en una burbuja. Aunque luego realmente hay una magia que te transforma y que te lleva hasta otro lugar mágico.
Bueno y, hablando de escenarios. ¿Guardas alguna anécdota que hayas vivido encima del escenario que recuerdes con especial atención? Algo que haya pasado y no olvidas.
Pues la última fue en Arganda del Rey, en Madrid, que se me torció un pie. En mitad del escenario se me torció, se me salió el tacón, no podía ponérmelo, lo buscaba, no podía ponérmelo, lo tiro, me quito el otro. Lo tiro para la batería, no sé a donde cayó pero mi director musical me dijo que le di al batería y al final con toda mi vergüenza, pues nada, descalza y lo pasé regular pero estaba tan a gusto que me daba un poco igual (risas).
Tu último disco trae como nombre Propiedad de Nadie. Un disco con 11 canciones delicadas, bien escogidas y elaboradas. ¿Cómo es el día a día de Rosa, durante la elección de sus canciones y de su próximo disco?
Ahora estamos en un proceso un poco inestable, en la búsqueda. Estamos buscando mucha música, voy a clases de guitarra, clases de canto, de inglés. Y luego, cuando llega la noche, es cuando cojo mi guitarra. O cuando voy en coche conduciendo y voy sola, sobre todo cuando me quedo sola, es cuando me vienen recuerdos, historias, conversaciones con amigas… No sé cómo pero al final compongo algo, aunque siempre me quedo a mitad. Cuando más me inspiro es cuando estoy más cansada.
Este último disco trae consigo un nuevo cambio de look de Rosa y, además, has vuelto hace unas semanas al moreno. ¿Qué significan par a ti estos cambios?
Soy mujer lo primero (risas). Me gusta mucho la ropa, me gusta la moda, me gusta cambiar. No cambiar mi personalidad, lo de dentro, la persona, pero me gusta adornar y soy muy presumida desde pequeña. Estoy siempre mirándome al espejo por si me veo alguna arruga. Si veo algún espejo no puedo evitar pararme, acercarme y mirarme. Soy muy presumida y entonces, cuando me apetece un cambio, pues me lo hago y ya está.
Como tú sabes se rumorea mucho y, además, has dejado caer algo. Por eso yo te pregunto, ¿Con qué artista te gustaría colaborar en ese disco que estas preparando?
A mi me gustaría colaborar con mucha gente. Hay que prepararlas bien y contar con el consentimiento de las discográficas. Yo creo que todavía tengo que buscarme yo, encontrarme.
Si te refieres en lo que he comentado en mi blog, hace poco estuve en Almería haciendo deporte y para cuidarme. Fui expresamente a ver a una chica que canta muy bien, una chica de color que viene de América. Es un encanto de mujer, tiene 29 años y fue corista de Madonna, Anastasia… me sorprendió muchísimo verla en Almería porque hablando con ella, es un cielo de niña y me estuvo contando un poco su vida. Su padre ha venido aquí para montar un estudio precioso y profesional al máximo y no quita que probemos o hagamos algo. No es seguro, pero es probable que hagamos algo juntas.
Para la gente que no ha tenido la suerte de poder disfrutarte en directo, ¿qué les dirías para animarles a verte?
¡Uy!, pues que nos lo vamos a pasar bomba. Vamos a recordar canciones del pasado, vamos a recordar nuevas canciones y nos lo vamos a pasar muy bien. Vamos a tener unos músicos buenísimos y sobre todo, vamos a disfrutar de la música en puro directo.








