
En motiu del Dia Internacional contra la Violència de Gènere celebrat el 25 de novembre, la psicòloga del SIAD de Reus i membre del Casal de les Dones de Reus, Susana Romero Escobar, ha realitzat aquest escrit:
El 25 de noviembre fue declarado Día Internacional contra la Violencia de Género en el Primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y del Caribe celebrado en Bogotá (Colombia) en julio de 1981. El 17 de diciembre de 1999, la ONU dio carácter oficial a esta fecha.
Un poco de historia
En este encuentro las mujeres denunciaron la violencia de género en todos los ámbitos de la sociedad, los malos tratos y los asesinatos en el hogar, las violaciones, el acoso sexual, y la violencia en general hacia las mujeres, incluida la tortura y abusos sufridos por prisioneras políticas. Se eligió este día para no olvidar el asesinato de las hermanas Mirabal, tres activistas asesinadas en 1960 a manos de la policía secreta del dictador Trujillo, en la República Dominicana.
Hoy, 29 años despues, las agresiones y asesinatos de mujeres aparecen a diario en los periódicos del mundo. Son tan cotidianos que empiezan a asumirse como algo inevitable.
La violencia contra las mujeres es una de las manifestaciones más claras de las
relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres. Es un problema que afecta a toda la sociedad. Es un problema histórico, ha existido en todas las épocas, y se da en todas las clases sociales.
Hoy en día, en el año 2010, las mujeres seguimos encabezando los porcentajes de menor salario, de precariedad laboral, de pobreza. Por otro lado, en el ámbito de lo público nuestra presencia y representación en los puestos de responsabilidad, incluso en los sectores donde mayoritariamente son mujeres, sigue siendo minoritaria. Y en cuanto a lo privado, el trabajo de la mujer en el hogar sigue siendo desvalorizado e invisible.
Por lo tanto, debemos tener claro que la violencia de género no desaparecerá mientras no acabemos con la desigualdad que las mujeres sufrimos en esta sociedad. La violencia de género existe porque existe una relación desigual entre hombres y mujeres. Es importante generar un debate social profundo para cuestionarnos todas las estructuras que reproducen y mantienen esta situación de discriminación de las mujeres.
Por otro lado, es necesario que la coeducación sea una realidad en los curriculums de la enseñanza y de la vida social en general, para hacer desaparecer la discriminación y la exclusión que padecemos en muchos ámbitos, dando paso a una igualdad real.
Es, por consiguiente, un trabajo de transformación social intenso y cotidiano el que tenemos por delante, en todas y cada una de las esferas en las que nos movemos.
Es momento de crear redes solidarias, coordinar recursos a nivel local y autonómico, movilizarse, educar, sensibilizar, asociarse, observar, no callar… Seguir impulsando una dinámica diaria dirigida a erradicar la violencia sexista, y fundamentalmente promoviendo nuevas relaciones entre mujeres y hombres, entre personas mayores, entre niñas y niños… Es decir, entre todas las personas.





