EUROPA PRESS
BARCELONA
La Audiencia de Barcelona ha condenado a 40 años de prisión a José Luis R.B., el agente de los Mossos d’Esquadra acusado de matar a puñaladas a su esposa y a su suegra en Lliçà de Vall (Vallès Oriental) en el 2004, después de que un tribunal popular le declarase culpable de dos delitos de asesinato con alevosía. Se trata de la pena que solicitaban tanto la fiscalía como la acusación particular después de escuchar el veredicto, mientras que la defensa pedía 15 años por cada crimen, la pena mínima.
La sentencia considera probado, en base al veredicto, que José Luis R.B. apuñaló a su esposa y a su suegra en el domicilio familiar. Acto seguido, según el jurado, el mosso revolvió el comedor y una habitación, rompió el cristal de la puerta trasera y esparció joyas de escaso valor por la terraza para simular un robo y hacer creer que las mujeres habían sido asesinadas por los asaltantes.
El reloj y su actitud, principales indicios
Uno de los principales indicios que, según el jurado, apuntan a la culpabilidad del procesado es el hecho de que su reloj apareciese bajo una de las piernas del cadáver de su esposa. José Luis R. B. aseguró que esa mañana se lo quitó para fregar los platos porque le entraba agua y que olvidó ponérselo cuando salió de casa.
El tribunal popular, en cambio, señaló que el reloj tenía un defecto de fabricación en lo que respecta al cierre, ya que se abría con facilidad. A su entender, si se halló bajo el cadáver de Silvia C.A. fue porque el acusado «arrastró, movió o manipuló» su cuerpo y debido al citado defecto, se le cayó.
El jurado también destacó la reacción que tuvo José Luis R.B. en un primer momento, cuando halló los cadáveres de su esposa y de su suegra. El acusado aseguró que al llegar a la vivienda pensó que las víctimas se habían desmayado y la mayoría de los testigos coincidieron en señalar la actitud «fría» que mostró. En este sentido, el tribunal popular, entiende que su reacción «no fue normal ante una escena como esta, violenta y agresiva».
Asesinato con alevosía
El tribunal popular aceptó el agravante de alevosía, al entender que el acusado atacó a las víctimas de forma inesperada para impedir que pudieran defenderse, pero considera por unanimidad que José Luis R.B. no actuó con ensañamiento, ya que hirió a las víctimas en un espacio corto de tiempo –los cadáveres no presentaban signos de agonía– y la mayoría de las puñaladas iban dirigidas a zonas vitales, lo que hace suponer que quería que su esposa y su suegra muriesen rápidamente.







