13/11/2006 | Actualizada a las 18:47h
Barcelona. (EFE).- Miguel Angel W., el hombre acusado de haber estrangulado a su pareja en un hotel de las Ramblas de Barcelona en junio del año pasado, ha confesado hoy que la mató porque le enfureció que ella le insultara llamándole «negro» y desdeñara el dinero que recibía mensualmente de él.
La fiscalía y la acusación particular que ejerce la familia de la víctima coinciden en solicitar una pena de 15 años de prisión por un delito de homicidio con la agravante de parentesco para Miguel Angel W. y le reclaman 180.000 euros de indemnización para el hijo de seis años que la fallecida dejó en Ecuador.
La misma condena solicita la acusación particular que ejerce la Delegación Especial del Gobierno para la Violencia para la Mujer, un organismo creado por la nueva Ley de Violencia de Género con el compromiso de que el Estado esté presente en los procesos por crímenes con móvil machista.
La defensa de Miguel Angel W., que tras matar a su pareja se entregó a la Policía Nacional, atribuye el crimen al estado «pasional», de «furor y ofuscación» del procesado por la discusión que mantuvo con su compañera, y pide que se le condene a dos años de cárcel por homicidio imprudente.
Miguel Angel W. fue detenido el 5 de junio del año pasado, horas después de que llegara a Barcelona procedente de Holanda para encontrarse con su novia, de la que había sido pareja durante dos años hasta que ella decidió trasladarse a España porque su hermana le había conseguido empleo para cuidar ancianos.
El acusado se alojó en la habitación de un hotel de las Ramblas de Barcelona, donde acabó estrangulado con sus propias manos a su novia, Nelly Méndez, de origen ecuatoriano, durante una discusión originada porque ella había rechazado su propuesta de matrimonio, según confesó él mismo cuando se entregó a la policía.
Sin embargo, en su declaración de hoy ante el tribunal popular que lo juzga, el presunto homicida ha apuntado a otros motivos de la riña que no mencionó ni en el interrogatorio policial ni cuando compareció ante el juez que instruyó el caso.
Según el procesado, la víctima y él, que mantenían su relación sentimental en la distancia y cada noche hablaban por teléfono, habían acordado contraer matrimonio, para lo que estaban a la espera de que Miguel Angel W. obtuviera formalmente el divorcio y consiguiera su partida de nacimiento.
La noche del suceso, el acusado y su novia estuvieron conversando sobre la cama del hotel «de cosas de la vida», pero se enzarzaron en una discusión porque, según el presunto homicida, Nelly le prohibía que él le enviara correspondencia a la dirección de su trabajo.
El enfrentamiento derivó en asuntos económicos, puesto que el procesado quería saber el destino de los cerca de 200 euros mensuales que entregaba a Nelly para que ella pudiera mantener a su familia, y especialmente a su hijo, en Ecuador.
«Me dijo: no necesito tu porquería de dinero. Y ahí me puse un poquito bravo», ha afirmado el acusado. Pero lo que más enfureció a Miguel Angel W. es que, en el calor de la discusión, su novia le rechazara diciéndole «quítame la mano de encima, negro». «Eso me tocó mucho, no sabía qué hacer», ha confesado.
Miguel Angel W. agarró entonces por el cuello a su novia, pero no se percató de que la había matado hasta que ella empezó a sangrar por la boca, sin reaccionar cuando él la llamaba por su nombre.
A preguntas de la fiscal, el acusado ha justificado que nunca antes ofreciera esta explicación sobre el origen de la discusión en que tras el crimen «estaba muy nervioso» y olvidó «muchas cosas» de lo sucedido en el hotel de las Ramblas.
Tras insistir en que no había discrepancia alguna en la pareja por sus planes de matrimonio, el procesado ha acabado por admitir que le molestaba que Nelly «pensara más en su familia» que en él y que, en un par de ocasiones, ella le había reprochado que fuera tan celoso.







