
La socióloga e investigadora Marina Subirats ha dicho que los medios de comunicación «están por detrás de la realidad de su tiempo» y son la «fuente de transmisión de sexismo cultural más fuerte».
Subirats, que participa en San Sebastián en unas jornadas del Foro por la igualdad de mujeres y hombres de Guipúzcoa, ha señalado que los medios son junto con la escuela y la familia los principales agentes educativos y, sin embargo, cree que estos últimos son «los que menos han evolucionado».
La socióloga, directora del Instituto de la Mujer de 1993 a 1996, ha indicado que es necesario cambiar el modelo masculino porque las mujeres «ya no necesitan príncipes azules, sino compañeros», y ha afirmado que hasta que eso no se produzca, hasta que el hombre concluya que no tiene derecho sobre nadie, no se acabará con el maltrato.
El cambio, ha precisado, se tiene que hacer desde la base, desde la educación, aunque advierte de que los medios de comunicación son reacios a considerase educadores.
«Te dicen que su labor es divertir o, como mucho, informar y parece que el sexismo es divertir. Siguen presentando a las mujeres como objeto de deseo, no como sujeto. Su utilización en la publicidad y en muchos programas de televisión sigue siendo tradicional. Los debates de cosas serias suelen ser mayoritariamente de hombres», ha destacado.
Además, opina que la crisis «ha hecho caer los temas de igualdad» en los debates, «porque es un lujo que se permite en momentos ricos».
Subirats, que también fue concejala de Educación del Ayuntamiento de Barcelona, ha manifestado que los contenidos de la televisión son muy relevantes para la educación de los niños, que aprenden por «imitación», pero considera que los medios lanzan «contramensajes continuos».
«Dan una imagen más sesgada de la realidad que la propia realidad. Están por detrás de su tiempo. La visión de mi mundo es más pacífica que lo que muestra la televisión, que está naturalizando la violencia», ha asegurado.
Considera que en este momento es «muy difícil» esperar que los medios cambien y deben ser las mujeres las que ejerzan la presión para conseguirlo.








